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HOGAR SOSTENIBLE: HIPER FÁCIL

  • farfallagastrocafe
  • 23 nov 2021
  • 2 min de lectura

Más allá de la educación, los principales obstáculos para una cultura sostenible en el hogar se encuentran en esa falta de tiempo y en una idea errónea que, a pesar de las evidencias, aún permanece en el imaginario colectivo: un estilo de vida sostenible conlleva más gastos. A continuación os insertamos varios tips para vivir de manera más sostenible por el menor precio posible.


Calefacción. Es muy importante aislar bien tu casa, dado que el 35% del calor o el frío se pierde por las ventanas. Si conseguimos reducir un 10% esas pérdidas, conseguiremos ahorrar al año cerca de 500 kilovatios por hora (kWh). ¿Pero qué hacemos si no podemos permitirnos cambiar las ventanas para mejorar el aislamiento de nuestra casa?


«Coloca cortinas gruesas para mantener el aire frío fuera y el calor interior durante los meses de invierno».

  • Electrodomésticos. El frigorífico es el que más consume de todos. «Si no puedes permitirte un modelo A+++, ten en cuenta que si tu frigorífico tiene más de cinco años y lo cambias por otro que sea como mínimo de clase A+ puedes reducir hasta un 50% tu factura de electricidad». Pero no sólo es importante qué calificación energética tiene tu electrodoméstico, sino también cómo lo utilizas. Recuperamos dos consejos que seguramente hayas oído muchas veces a tus abuelas: no guardes en la nevera los alimentos calientes, espera a que se enfríen; y no dejes los alimentos sin tapar (si no están tapados, desprenden agua y el frigorífico gasta más energía para poder seguir enfriando).

  • Lavadora. Ponla en funcionamiento cuando esté llena y observa que el mayor impacto en cuanto a consumo es la temperatura. ¿Sabías que cuando lavas a 60° C el 85% de la energía que se emplea es para calentar el agua? La ropa queda igual de limpia si la lavamos a la mitad de temperatura.

  • Televisión. La televisión es el electrodoméstico que mayor penetración tiene en los hogares. La opción más eficiente es un modelo LED.

  • Agua caliente sanitaria. El 66% del agua que utilizamos es agua caliente y se emplea para higiene personal y para lavar ropa y platos. Para calentar esa agua empleamos energía; por lo tanto, ahorrar agua caliente significa ahorrar energía.

  • Un consejo para ahorrar agua. Coloca un cubo debajo de la ducha para recoger el agua fría que sale antes de que comience a salir la caliente. Después puedes utilizarla para un montón de cosas. Por ejemplo: regar tus sedientas plantas.

  • ¿Cómo generar menos residuos? Haz la compra menos veces por semana. Hacerla todos los días te resta mucho tiempo y, en muchos casos, aumenta el gasto en gasolina. Planifica tus menús y haz tu lista antes de ir a comprar al supermercado.


Ya no tienes excusa: la pelota está en tu tejado.

Haz la prueba y cuéntanos cómo ahorras energía y luchas contra el cambio climático al mismo tiempo que rebajas tus facturas.





 
 
 

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